Flamenco
Si algo distingue al flamenco es su compás: la estructura rítmica sobre la que se construye todo. Antes de mover los pies, cualquier principiante necesita aprender a sentirlo.
El compás es el patrón rítmico que se repite en cada palo (cada estilo) del flamenco. No todos tienen el mismo: los tangos van en cuatro tiempos, mientras que la soleá o la bulería se organizan en ciclos de doce tiempos con acentos en lugares concretos.
El compás se marca con las palmas, y aprender a darlas «al compás» es de las primeras cosas que se practican. Los acentos —los golpes fuertes— guían al bailaor y al guitarrista. Por eso se dice que en el flamenco todos, incluido el público, «llevan el compás».
Cuando el compás «entra en el cuerpo», el resto —braceo, marcaje y zapateado— se construye encima con mucha más facilidad.
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